La temperatura no era agobiante, impropia de los días de enero. Se aprestó el ataúd para el viaje final desde el Congreso, donde velaron sus restos, hasta la Recoleta. La dictadura había preparado una cureña conforme al ceremonial y honores que correspondía a un Presidente de la Nación.
Agustín Campero, economista y asesor de Ricardo Alfonsín. Convencido de que Ricardo Alfonsín será presidente, hace algo más de un año que Campero coordina los equipos técnicos del radicalismo, un sitio que le permite conocer a fondo el pensamiento del candidato a mandatario sobre los problemas del país.
Podrá Mauricio Macri dilatar mucho más una definición sobre su candidatura presidencial? ¿Podrá el Peronismo Federal seguir haciendo su juego prescindiendo de una alianza con el PRO? ¿Podrán Felipe Solá y Mario Das Neves seguir navegando a media agua? ¿Logrará Elisa Carrió sostener sus ambiciones electorales autonómicas? Todos estos interrogantes –y otro manojo que se podría añadir– surgieron luego de la decisión del radicalismo de confirmar para el 30 de abril una interna abierta entre dos de sus candidatos: el diputado Ricardo Alfonsín y el senador Ernesto Sanz.