La temperatura no era agobiante, impropia de los días de enero. Se aprestó el ataúd para el viaje final desde el Congreso, donde velaron sus restos, hasta la Recoleta. La dictadura había preparado una cureña conforme al ceremonial y honores que correspondía a un Presidente de la Nación.
Podrá Mauricio Macri dilatar mucho más una definición sobre su candidatura presidencial? ¿Podrá el Peronismo Federal seguir haciendo su juego prescindiendo de una alianza con el PRO? ¿Podrán Felipe Solá y Mario Das Neves seguir navegando a media agua? ¿Logrará Elisa Carrió sostener sus ambiciones electorales autonómicas? Todos estos interrogantes –y otro manojo que se podría añadir– surgieron luego de la decisión del radicalismo de confirmar para el 30 de abril una interna abierta entre dos de sus candidatos: el diputado Ricardo Alfonsín y el senador Ernesto Sanz.